Un relato imperecedero

Cuando tomé la novela de Pastenak en mis manos a comienzos de la primavera estaba convencida de que escogía una simple historia de amor. Las esporas todo lo revuelven y, una, a pesar de que no es muy aficionada al sentimentalismo, se dejó llevar por cierta astenia. Pero El Doctor Zhivago es mucho más que eso. Además de ser la obra cumbre del premio nobel de literatura Borís Pasternak, es un testimonio minucioso de una época convulsa, la revolución bolchevique, una epopeya extraordinariamente narrada que reivindica la humanidad de sus personajes por encima de ideologías y fanatismos, un amor más grande que la vida que no conoce fronteras.

Sus páginas están repletas de intensidad y de pasajes que contienen verdaderas reflexiones filosóficas.

Pasternak empezó a redactar la novela en las décadas de 1910 y 1920, dándola por finalizada en 1956. Por ello, su trama abarca un amplio y significativo espectro del clima político de Rusia durante la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa de 1917 y la posterior Guerra Civil de 1918 a 1920. En la trama, Pasternak hace alusiones implícitas a los campos de prisioneros del estalinismo e incluso menciona las matanzas cometidas tanto por el Movimiento Blanco como por los bolcheviques.

 

 

A raíz del cincuenta aniversario del fallecimiento del autor, Galaxia Gutemberg publicó en  su día una traducción directa del ruso a partir de la versión elaborada por el hijo de Borís Pasternal, la historia cobra nuevos matices a la luz de la traducción fiel al espíritu del autor.

Una manera de narrar evocadora y reflexiva que hace, necesariamente, que algunos fragmentos sean releídos, no por su complejidad sino por el placer de volver a disfrutar de ellos. Sus páginas están repletas de intensidad y de pasajes que contienen verdaderas reflexiones filosóficas. Un relato imperecedero donde Pasternak engrandece la insignificancia del hombre, arriesga a la hora de plasmar las grietas de los personajes femeninos, y mira a través de un espejo carnal los sucesos de un movimiento nuevo, primero esperanzadores y, más tarde, víctimas de la decadencia y la inmoralidad del ser humano. Un relato atrevido, libre de prejuicios en el que lector aprende a observar y descubre una Rusia de una belleza dolorosa e indescifrable.

Para escribir se debe ser generoso y Boris Pastenak lo demuestra.

Valoración 5/5

 

 

 

 

 


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2 Replies to “Un relato imperecedero”

  1. Pues sinceramente, no me había planteado su lectura por las veces que he visto la película. Pero veo que debería hacerlo.
    Besotes!!!

    1. No te defraudará. Por lo menos, en mi caso, no lo ha hecho.

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