Ficción en la red

En el siglo XV la manufactura de un solo libro implicaba años de trabajo, no de un solo hombre, sino de varias personas, entre copistas e ilustradores; existía un culto y veneración a un objeto de lujo y de poder solo al alcance de unos pocos. No importaba tanto el contenido o el autor del libro, sino aquellas publicaciones raras y especiales en torno a las cuales se había creado un misterio, hasta un cierto misticismo. Sin embargo, a mediados de ese mismo siglo, con la aparición de la imprenta de Johannes Gutenberg los libros se convirtieron en una potente herramienta de alfabetización y de difusión. La producción rápida y a bajo coste hizo que las obras de autores desconocidos fueran accesibles, surgieron las literaturas nacionales y culturales, la lectura se transformó en un acto privado y silencioso en el que el control estatal o eclesiástico de los textos científicos, políticos, filosóficos… quedaba al margen, se multiplicaron los formatos (libelos, libros de bolsillo, periódicos), los colegios dispusieron del tan recurrido manual posibilitando a los profesores nuevas formas educativas. En definitiva, la proliferación del formato físico del libro propició el mayor avances social, cultural y de conocimiento de la historia… hasta la llegada de Internet.

Internet ha revolucionado el propio concepto de la literatura. Han desaparecido la necesidad de intermediarios y filtros, cualquier autor que lo desee tiene a su disposición innumerables plataformas donde puede publicar su novela en formato ebooks y dar rienda suelta a su libertad creativa sin necesidad de formar parte de la plantilla de autores de los importantes grupos editoriales. Ha surgido la figura del hipertexto como expresión literaria, esta red de documentos se alimenta de hipervínculos y disciplinas artísticas bien distintas en las que el lector navega entre textos, imágenes, audios y nuevos formatos digitales. La obras colectivas han tomado protagonismo frente al autor único; es cada día más usual que lectores-autores trabajen conjuntamente en la creación de una composición literario colectiva, incluso en novelas, sirviéndose del feedbak y la inmediatez que proporciona Internet. Las wikinovelas o wikirrelatos permiten participar a varios autores en la creación de una misma ficción en las mismas condiciones; en las blogonovelas, o blogs escritos como diario personal cuyo autor se oculta tras la identidad de uno de los personajes, los lectores pueden interactuar a través de foros, chats, o redes sociales.

La e-literatura o literatura digital ha posibilitado estrechar lazos entre lectores, personajes, autor o coautores. La obra no pertenece a nadie, todos y cada uno de los agentes intercambian los roles pudiendo experimentar las distintas sensaciones que proporciona el desarrollo de una historia. Los nuevos géneros narrativos han abierto una puerta a todo aquel que desee adentrarse en la creación literaria, ya sea para disfrutar de ella o difundirla; como contrapartida, en cada uno de estas nuevas expresiones literarias, la explotación de los derechos de propiedad intelectual no son una prioridad, la figura del generador de contenidos ha difuminado el papel del autor y ha obligado a este a acogerse al anonimato. Los nuevos cauces de difusión han tomado al lector como protagonista.

«Fanfiction», narraciones colectivas escritas por aficionados a partir de las «ficciones madres», o lo que es lo mismo, obras con gran repercusión a nivel mundial, ya sean novelas, películas o series televisivas, que impulsan a sus admiradores a convertirse en productores de las tramas que han quedado abiertas; «twitteratura» donde la intensidad narrativa de los microrrelatos ha tomado protagonismo y la poesía ha resurgido; «literatura móvil» o «literatura SMS», fast food literario de 160 caracteres escrito por jóvenes para jóvenes sin excesivas complejidades formales, a través del sistema de envío de mensajes instantáneo previa suscripción por parte de los usuarios.

La ficción en la red va de la mano de los soportes y aplicaciones de entretenimiento que surgen en la Era Tecnológica, en constante remodelación y aceleración, aún están por descubrir sus variables.

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